Contratar en Francia sin establecimiento: los retos administrativos, jurídicos y sociales que deben anticiparse

Contratar a un asalariado en Francia no requiere necesariamente crear una filial o un establecimiento en el territorio. Una empresa extranjera puede, bajo determinadas condiciones, emplear directamente a un asalariado en Francia manteniendo al mismo tiempo su sede y su organización en el extranjero. Esto no significa, sin embargo, que la empresa quede eximida de la normativa francesa. Repasemos brevemente los retos administrativos, jurídicos y sociales que debe anticipar toda empresa extranjera que desee contratar en Francia bajo el estatuto de empresa sin establecimiento en Francia (ESEF).

hand shaking between recruiter and employee

Empresa sin establecimiento en Francia: ¿de qué se trata?

Sin embargo, no contar con un establecimiento en Francia no significa quedar exenta de todas las obligaciones en Francia. El empleador sigue siendo jurídicamente una sociedad extranjera, pero debe cumplir determinados trámites relacionados con la contratación de un asalariado, y en particular la declaración y el pago de las cotizaciones sociales en Francia.

No obstante, esta fórmula puede constituir una alternativa especialmente interesante para una sociedad extranjera que desee:

  • contratar a un asalariado con base en Francia;
  • preparar una presencia comercial u operativa en el mercado francés;
  • iniciar una actividad sin crear de inmediato una entidad jurídica francesa;
  • limitar los costes y los plazos asociados a la constitución de una filial;
  • conservar la gestión y la estructura jurídica de la empresa en su país de origen.

Primer reto: comprender los trámites administrativos franceses

La contratación de un empleado en Francia implica varias gestiones, incluso para una empresa con sede en el extranjero.

La empresa debe, en particular, registrarse ante la URSSAF (organismo encargado de la recaudación de las cotizaciones de seguridad social y de las prestaciones familiares) y llevar a cabo los trámites relacionados con la contratación. La DPAE (declaración previa a la contratación) forma parte de los trámites obligatorios.

Para una empresa extranjera que no desee crear de inmediato una estructura en Francia, este tipo de dispositivo puede reducir considerablemente la complejidad administrativa.

Segundo reto: aplicar el derecho laboral francés

Cuando un asalariado trabaja habitualmente en Francia, queda sujeto al derecho laboral francés. Su contrato de trabajo y sus condiciones de trabajo deben, por tanto, respetar la legislación francesa, en particular en lo relativo a la duración del trabajo, las vacaciones, la remuneración mínima, el periodo de prueba, la extinción del contrato, la protección del asalariado, y la salud y la seguridad en el trabajo.

La mayoría de las disposiciones del derecho laboral están codificadas en el Código de Trabajo francés, si bien determinadas normas se rigen por convenios colectivos (textos negociados entre empleadores y asalariados que determinan las normas aplicables a un sector de actividad concreto). 

Resulta rápidamente complicado orientarse para una empresa que no cuenta con un jurista especializado en derecho laboral francés.

Tercer reto: gestionar las cotizaciones y la protección social

Cuando un asalariado depende del régimen francés de la Seguridad Social, la empresa extranjera debe declarar y abonar las cotizaciones y contribuciones sociales en Francia.

El empleador debe, por tanto, ser capaz de gestionar correctamente:

  • las cotizaciones patronales y salariales;
  • las declaraciones sociales;
  • la protección social del asalariado;
  • la nómina francesa;
  • las obligaciones relacionadas con la salud en el trabajo;
  • las eventuales situaciones de movilidad internacional.

Esta gestión puede volverse rápidamente compleja para una empresa que no cuenta con ningún equipo administrativo en Francia.

¿Por qué el acompañamiento local suele ser determinante?

Para una empresa extranjera, el principal obstáculo no reside necesariamente en la existencia de cada una de estas obligaciones consideradas de forma aislada, sino en su combinación.

Un error en el contrato o una declaración incorrecta puede acarrear sanciones financieras, e incluso penales.

Por ello, el acompañamiento de un socio que domine a la vez los aspectos administrativos, sociales, jurídicos y operativos del mercado francés puede resultar especialmente útil. La empresa extranjera conserva así su sede, su personalidad jurídica y su organización internacional, al tiempo que se beneficia de un socio local capaz de gestionar las particularidades francesas.

No dude en ponerse en contacto con nosotros para beneficiarse de un acompañamiento especializado para la contratación de asalariados en Francia bajo el estatuto de ESEF.

Projinvest Services
146 rue Montmartre 75002
Paris - FRANCE
Tél : +33 1 42 22 07 10
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